Libro prestado, perdido o estropeado

Así dice un viejo refrán español, y creo que, aquellos amantes de los libros, podemos asegurar que es bien cierto. Libro que prestas, por lo general, desaparece por siempre de tu biblioteca.

Para evitar esa pérdida, o al menos para identificarlos y recuperarlos, nada mejor que tener un ex libris que lo distinga de los demás y certifique que eres tú su único dueño.

¿Qué es un ex libris?

Ex libris es una expresión latina cuyo significado es “de entre los libros de”, es decir, libro procedente de entre los libros de una biblioteca publica o privada.

Un ex libris podríamos definirlo, también, como una marca de propiedad que, por lo general, consiste en una estampa, etiqueta o sello que suele colocarse en el reverso de la cubierta o tapa de un libro, y que contiene el nombre del dueño del ejemplar o de la biblioteca propietaria.

El nombre del poseedor va precedido usualmente de la expresión latina ex libris aunque podemos encontrar variantes como por ejemplo "Soy de..." o “Pertenezco a” o algo parecido.

Además de esta corta leyenda que acredita la pertenencia de ese libro a una biblioteca personal o institucional, por lo general el ex libris exhibe también alguna imagen. Antiguamente solían emplearse escudos heráldicos; más tarde se usaron imágenes de contenido alegórico o simbólico y en ocasiones se acompañaban de algún lema. Lo importante en todo caso, era significar que ese libro pertenecía a tal o cual.

El tipo de imágenes usadas ha ido variando con los tiempos. Era frecuente en alguna época usar imágenes alegóricas a la profesión del dueño, así vemos muchos con alegorías a la abogacía o judicatura; a las artes gráficas; a profesiones liberales; etc. y en ocasiones a la afición del propietario. Encontramos también alegorías de significado erótico aunque por lo general con estas imágenes se marcaban libros de esta temática. Son frecuentes también los motivos relacionados con el mundo del libro y las bibliotecas. E incluso hay temas tétricos, como el uso de calaveras, esqueletos y similares.

La confección de los ex libris, en cuanto a las técnicas empleadas, han evolucionado con los tiempos y son muy diversas. Antes del nacimiento de la imprenta los ex libris eran simplemente una anotación manuscrita. A partir de la invención de la imprenta se han usado las distintas técnicas de grabado o estampación relacionadas con las artes del libro (xilografía, calcografía... y más tarde litografía, serigrafía, fotograbado, etc.). A estos procedimientos tradicionales se añade hoy el diseño e impresión por ordenador o la reproducción fotográfica. También se emplean sellos de caucho (tinta) o en seco (producen una estampación en relieve).

Esta técnica del relieve en seco es mi preferida. Con la estampación en seco y relieve no se interfiere en el texto escrito, y sin embargo es imposible su eliminación. Consiste este sistema en una pequeño artilugio donde hay colocadas dos láminas de metal con el dibujo que se desea, una hace de macho (relieve) y la otra de hembra (bajo relieve), se coloca la hoja a marcar entre ambas planchas y con una palanca para presionar se hace la presión que al encajar una plancha con la otra marcará la hoja o la tapa del libro.

El primer ex libris del que se tiene noticia y se conserva en España perteneció al Rey Fruela I (756-768) en el reino de Asturias.

Aquí os presento mi ex libris. Si por alguna causalidad veis algún día cualquier libro con esa grabación en seco, sin duda es mía, y como no suelo vender ni regalar un libro de mi propiedad, es que lo presté y no me lo han devuelto, o algún caco se lo llevó de mi biblioteca.

El Postiguet