Entre la gran cantidades de variedades en las preferencias sexuales, está aquella del intercambio de parejas. No todas las personas están preparadas para esta experiencia
El intercambio de parejas para una relación sexual compartida, o la práctica de los swingers, no es un tema tan ajeno al conocimiento público hoy en día. No es un hábito nuevo, se practica hace largo tiempo pero en este siglo y a finales del pasado es cuando, abiertamente, se publica y se habla sobre esta modalidad sexual. Desde luego no todas las parejas desean probar y compartir, es una minoría la que pertenece a este grupo, tienen características muy propias y determinantes que los diferencian de aquellos que prefieren tríos u orgías.
¿Qué hacen?
Swingers, del inglés "To swing" (balancearse). Es curioso el verbo elegido para designar esta modalidad sexual. Los swingers se balancean, oscilan entre parejas sexuales diferentes, pero siempre como pareja establecida. Nunca solos. La base del comportamiento swinger es compartir con el amado la experiencia de tener sexo con otras parejas, con la cual no trabará una relación amorosa sino puramente física dentro de la cama, y probablemente amistosa fuera.
Estos intercambios de pareja no triangulan, como el "menáge a troìs", comparten siempre con otra pareja establecida y firme, con la cual sienten piel y una corriente de simpatía. No se trata tampoco de una orgía donde cada miembro de la pareja se pierde en una multitud de cuerpos. El punto central es compartir, ver a la pareja gozar con otra persona mientras se hace lo propio. Estar juntos siempre en el mismo espacio, en el mismo sentimiento que los une, pero disfrutando sexualmente con otra persona.
¿Es una infidelidad?
Lo es desde un punto de vista estricto, si tomamos infidelidad como práctica del sexo con otro fuera de la pareja. Pero, en este caso, no existe la traición de hacer algo a escondidas, ambos miembros saben, y no sólo saben, sino que comparten la sesión de sexo, sería como ampliar su cama a otra pareja, ampliar la cama matrimonial, puesto que no abandonan su relación establecida. Se aman pero se comparten sexualmente. Son capaces de diferenciar y separar amor de sexualidad, por tanto los celos no tienen cabida.
¿Por qué llegan a esto?
Generalmente se trata de una fantasía, la de abrir la propia sexualidad a otras personas, que es común en ambos miembros de la pareja. Se aman y tienen esta fantasía, no quieren dañar al otro y tampoco resignarse a no cumplirla, entonces, con un proceso de diálogo abierto y sincero, siempre juntos, deciden incursionar en este mundo que es tan particular. Donde prevalece el amor de pareja, como en la monogamia y se practica el sexo con diferentes personas.
Estructuras
Los swingers ponen en la mesa las relaciones humanas. Aunque obtengan meramente placer físico con las parejas de intercambio, no por esto las ven, fuera de la cama, como un simple objeto sexual. No desdeñan el ser humano que encuentran, lo aprecian y llegan a formar verdaderos y sinceros lazos de amistad en grupos que se visitan asiduamente. Matrimonios que quizá salgan a tomar una copa y charlar, pero con un fin de noche un tanto diferente. Existen los clubs de swingers, donde las parejas conocen a otros swingers. No cualquiera entra a formar parte de estos lugares, no basta con tomar a una mujer de la mano y presentarse como pareja, eso no es ser swinger porque no se estaría compartiendo con el amado la experiencia, sería una experiencia sexual grupal, que es muy diferente.
Los swingers son una contradicción para muchos. Amar y compartir no es una cuestión que sea fácilmente entendida. A menudo confundidos con practicantes de tríos u orgías, se definen, muy al contrario, por estar siempre juntos, amándose y compartiendo. Una cuestión de a cuatro, entonces... pero tampoco... es una cuestión de sexo entre dos miembros (parejas) bimembrados (individuo).
Info : Swingers, sólo para parejas convencidas: El intercambio de parejas para el sexo | Suite101.net


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